Siglo XIX: Arona y la educación pública

Desde la Ilustración, los gobernantes pensaban que la cultura debe difundirse mediante las instituciones públicas. Nuestro municipio, Arona, también se sumó al proyecto.


Por Sonia Blanco (@pensadoramadrid)


El 4 de octubre de 1816, el Ayuntamiento de Arona emitió un informe, donde se pretendía crear la primera escuela de instrucción para la juventud. Pero, a su vez, tenía problemas para encontrar financiación.

Don Josef Medina, reunido con otros cargos públicos, y tras la guerra de Independencia, además de haberse segregado el término de Arona con Vilaflor, valora en este informe la construcción de una escuela primera, debido al aumento significativo de la población, existiendo censadas más de 300 viviendas.

Los motivos que se dieron para dicha petición fueron la instrucción de la juventud en la doctrina cristiana y católica; aumento del orden en la administración de justicia y Ayuntamiento; y captar dinero público de la Corona (debido a la pobreza extrema que el pueblo sufría). Para lo último, se solicitó anexar a favor de Arona un monte que comprendía, a su vez, a Las Galletas (perteneciente a la Casa de Benítez y Alfaro) y que los vecinos siempre estuvieron privados de su disfrute para cultivar, desde la Antigüedad.

La Real Audiencia de Canarias no consideró a don Luis Herrera, por aquel entonces el párroco de San Antonio Abad, como maestro, a pesar de la escuela que tenía establecida y de ser una de las personas más cualificadas en el municipio. Hasta el momento, además de ejercer su ministerio, había realizado labores docentes, impartiendo enseñanzas tales como lectura, doctrina y latín.

La Ley Moyano, que fue aprobada el 9 de septiembre de 1857 dividió, por entonces, las enseñanzas en elemental y superior. No obstante, hay que distinguir entre hombres y mujeres, como establecía esta ley, en su artículo número 5, debido a que ellos eran instruidos en doctrina cristiana, nociones de historia, lectura, escritura, principios de gramática española, aritmética y nociones breves de agricultura, industria y comercio.

Mientras, las mujeres seguían relegadas al ámbito familiar y del matrimonio, recibiendo nociones de dibujo, de labores domésticas y sobre el matrimonio.

Aunque la Ilustración y los regímenes liberales intentaron realizar una distinción clara entre Iglesia y Estado, las enseñanzas religiosas eran primordiales y debían estar presentes, al menos una vez por semana.

Hasta dicha Ley, la tasa de analfabetismo en el municipio de Arona fue del 91% de la población total censada. Y esta Ley obligaba al municipio a tener, al menos, una escuela pública elemental de niños, y otra de niñas.

En 1860, la población de Arona había crecido hasta los 2050 habitantes, razón por la que se construyeron dos escuelas, una para niños y otra para niñas, con un maestro y maestra en cada una de ellas. La enseñanza elemental era obligatoria para todos los españoles de entre 6 y 9 años, castigando a los padres que no llevasen a los niños y niñas a la escuela, con sanciones de hasta 20 reales. Los menores escolarizados a mediados de siglo fueron de 31 niños y 24 niñas.

En esta época, en todo el territorio español destaca la discriminación educativa del colectivo femenino, alcanzando una tasa de analfabetismo del 93%, frente al 86% de los varones.

Y Arona estaba en una situación precaria por la falta de infraestructuras adecuadas, la escasa preparación y profesionalización de sus enseñantes , y los gastos que suponían los maestros (a cargo de las partidas del Ayuntamiento).

El sistema utilizado por el Ayuntamiento había sido siempre de cubrir el presupuesto para la enseñanza pública mediante el repartimiento vecinal. La enseñanza elemental se debía impartir gratuitamente, hasta para aquellos que no podían suministrar un complemento para estas retribuciones a las arcas del municipio. Es por ello que a los padres o tutores de estos menores se les obligaba a presentar un certificado, acreditando la situación tanto por parte del párroco como del alcalde del pueblo.

La situación de los docentes en esta época, tanto en este municipio como en el resto, solía depender, en gran medida, de la generosidad del vecindario.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

DON LUIS HERRERA Y CRUZ, PÁRROCO DE ARONA Y PRIMER MAESTRO DEL MUNICIPIO

Nació en La Orotava el 21 de junio de 1763 y estuvo al frente de la parroquia de San Antonio Abad, en Arona, más de 12 años, hasta su muerte.

Fue el creador de la primera escuela pública de Arona en la sacristía, todo ello realizado sin ningún apoyo por parte del municipio, y que regentó como docente durante más de 10 años.

Ya había sido docente anteriormente en el Convento de San Lorenzo, en La Orotava. Pero en Arona se convirtió en difusor de la cultura, impartiendo clases a los niños del pueblo y de otros lugares cercanos a la zona que querían asistir.

No fue hasta el 18 de octubre de 1816, que el Ayuntamiento de Arona le reconociese su labor docente.


CULTURIZAR FUE UNA LABOR IMPRESCINDIBLE

Las tasas de escolarización eran muy bajas. A pesar de ello, los Ayuntamientos de Arona y de Granadilla realizaron una gran labor en cuanto a labores de educación pública, a pesar de que muchas veces tenían déficit en la hacienda municipal, por culpa de este gasto.


¿QUÉ OCURRÍA CON LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL?

La atención educativa a estos niños y niñas comienza a surgir a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en España.

El 21 de julio de 1904, en una de las conferencias en la Escuela Normal Central de Maestros, en Madrid, se dijo que era necesario crear escuelas para niños de semejante índole y fomentar la iniciativa privada. El Doctor Francisco Pereira Bote, médico especialista en Psicopedagogía infantil, fundó esta escuela en 1907, en Madrid.

Estos niños y jóvenes han sido discriminados, hasta hace poco tiempo.

El Ayuntamiento siempre ha sido pionero para acabar con la discriminación de las personas con discapacidad, considerando que «la vida independiente es un derecho humano fundamental para todas las personas con discapacidad, independientemente de la naturaleza y alcance de su deficiencia…» en el Manifiesto de Tenerife, en 2003, tras celebrarse el I Congreso Europeo sobre Vida Independiente, en abril del mismo año, en el municipio de Arona, en el Año Europeo de la Discapacidad.

La apuesta de Arona por la accesibilidad es tan alto, que lo tienen implantado mediante un Plan Integral de Accesibilidad, en cuanto al sector turístico, para aumentar la percepción de calidad de vida del municipio.


Y esto no es actual. Tal es la concienciación de que este municipio es un sitio ideal que, en 1957, tras la llegada de un grupo de turistas suecos, enfermos de esclerosis múltiple, a la Playa de Los Cristianos en busca de mejoría de su salud, se encontraron el lugar perfecto para una persona discapacitada.

Recordemos que las playas de Los Cristianos y de Las Vistas son dos de las playas asignadas por el Cabildo de Tenerife como Playas Accesibles, contando con todos los elementos de accesibilidad correspondientes para el uso por discapacitados.

Fuente: elaboración propia

Aquí les dejo uno de los vídeos promocionales sobre personas con discapacidad, que el Ayuntamiento de Arona promueve, tal como anteriormente les he explicado:

Fuente: Área de Turismo del Ayuntamiento de Arona

Una respuesta a “Siglo XIX: Arona y la educación pública”

  1. Divino el artículo, y muy buena concienciación por parte del Ayuntamiento de Arona, ya que piensa mucho en facilitar el acceso a las personas discapacitadas.

    Un ejemplo a seguir!!!

    Le gusta a 1 persona

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